“Quienes los asesinaron, nunca podrán dormir tranquilos”

Familiares les dan el último adiós entre dolor y gritos de justicia a los hombres acusados de “robachicos” en Puebla, quienes más tarde fueron declarados inocentes por la Fiscalía

Los cuerpos de Alberto, de 53 años, y Ricardo, de 21, fueron sepultados en el panteón de Tianguistengo tras haber sido quemados vivos luego de que fueran acusados de ser “robachicos” en Acatlán de Osorio, Puebla.

La familia, entre gritos y dolor exigieron justicia, ya que aseguran que ellos eran unos hombres trabajadores que no le hacían daño a nadie. Asimismo, de acuerdo con Excélsior, exigieron la renuncia del alcalde panista Guillermo Martínez Rodríguez.

Quiero la cabeza del presidente municipal, porque él es el responsable de la muerte de mi hijo y de mi cuñado”, exclamó la mujer, mientras el resto gritó: ¡Justicia, justicia… !. Luego condenó: “Los que asesinaron a Ricardo y Alberto, nunca podrán dormir tranquilos.

Anterior a la sepultura se ofreció la misa de cuerpo presente, donde el párroco exhortó a los deudos a perdonar. Los dos ataúdes partieron alrededor de las 11 horas del que fue el domicilio de ambos para después trasladarlos al camposanto. Su traslado fue acompañado en todo momento de la tambora.

Al sitio también llegó la novia de Ricardo, quien estudiaba derecho en Jalapa, Veracruz. Por su parte, el padre del joven y hermano del otro hombre asesinado señaló que este acto de barbarie dejó una pequeña en la orfandad.

“Los que cometieron estos actos, los que gritaron que los mataran, los que aplaudieron, todos los involucrados nunca van a dormir tranquilos, porque son asesinos. Reflexionemos antes de hacer algo de lo que podamos arrepentirnos toda nuestra dichosa vida, primero investiguemos y luego hagamos lo que se deba hacer: justicia”, comentó.

Fuente/Agencia

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