Investigadores hallan cadáver cubierto de seda de hace mil 500 años

La Ruta de la Seda es uno de los trayectos comerciales más importantes de todos los tiempos. Permitió el negocio de uno de los textiles más valiosos, comparado en valor con el de algunas piedras preciosas, del que China tuvo exclusividad por más de tres mil años, ya que guardó fielmente el secreto de su producción.

Muchos de los hallazgos arqueológicos llevados a cabo en esa nación oriental están firmemente relacionados con el tejido lujoso. Así como en México los investigadores hallan cuerpos con todo tipo de ornamentos de barro, en China es frecuente que descubran restos de seda.

El hallazgo más reciente sucedió en Mongolia Interior, región china autónoma, y se trata de un “misterioso” cuerpo envuelto por una capa de seda amarillenta de aproximadamente mil 500 años de antigüedad, enterrado junto con una copa de plata con representaciones de dioses griegos.

De acuerdo con Live Science, el hallazgo forma parte del gran descubrimiento de un cementerio (que se excavó entre el 2012 y el 2014) y demostraron que la “tela era comercializada en aquella época, a través de las rutas de la seda” o rutas de intercambio comercial tradicional que se entrecruzaban en Asia y Europa.

Hasta ahora, no han retirado la capa de seda amarillenta, por lo que los científicos y arqueólogos no han podido determinar su identidad ni dar muchos más detalles. También encontraron un aro en su cabeza, un collar, un cinturón y varios anillos: todos hechos de oro. En sus pies, el cadáver lleva zapatos de cuero.

Los arqueólogos, quienes expusieron el nuevo descubrimiento en la revista científica Silk Road (“Camino de la Seda”), explicaron que “sospechan” que el cementerio pertenecía a una familia de aristócratas, posiblemente el jefe tribal de la gente de Gaoche, tribu nómada que derivó de los Hunos, quienes, “según los registros históricos, sucumbieron bajo el control de la dinastía del Wei del Norte.

Esa dinastía, explica la revista, reinó entre el 386 A.D hasta el 534, controló gran parte del norte de China y Mongolia, lo que le otorgó la dominación y dirección de algunos de los caminos de la seda más importantes.

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